Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

Eres: una razón, una estación o una vida?



Pon atención a lo que vas a leer.


Algunas personas llegan a tu vida por una razón, por una estación o por toda una vida. Cuando tu sepas que es cada persona, sabrás que hacer con cada uno de ellos.


Cuando alguien llega a tu vida por una RAZÓN...
Es para llenar una necesidad que has expresado. Vienen a asistirte en alguna dificultad, a brindarte apoyo y orientación, a ayudarte físicamente, emocionalmente o espiritualmente.
Pueden parecer como caídos del cielo, y lo son, pues están ahí por la razón por la que los necesitas.
Después sin mayor problema, o inconveniente hacen o dicen algo en donde la relación llega a su fin.
En ocasiones mueren. En ocasiones desaparecen. En ocasiones te empujan a dejarlos.
Lo que debemos saber es que esa necesidad que teníamos ya no esta ahí, nuestros deseos fueron cumplidos y el terminado. Tus peticiones han sido respondidas y es tiempo de seguir hacia adelante.


Cuando las personas llegan a tu vida por una ESTACIÓN...
Es tu oportunidad y tiempo de compartir, crecer o aprender. Te traen una experiencia o te hacen reir, te pueden enseñar algo que nunca has visto o hecho. Usualmente te traen una gran cantidad de alegría.
¡Créelo! ¡Es real!, pero es solo por una estación.
RELACIONES DE TODA LA VIDA...
Te enseñan lecciones para toda la vida; te ayudan a aprender, a construir emociones con fundamentos sólidos.
Tu tarea es aceptar la lección, amar a la persona, y utilizar lo que aprendes en tus demás relaciones y áreas de tu vida.

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Para reflexionar


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