Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

Hoy Seré Inmensamente Feliz




Lo primero que debes tener presente para conquistar la felicidad es que está en ti decidir si quieres una vida de felicidad o de infelicidad. No depende de nadie más, sino que de ti.

La alegría se puede aprender y desarrollar. Como la felicidad es un estado emocional, éste se puede provocar y mantener. Es un estado interior, no es una cosa ni un objeto. Por lo tanto, teniendo las actitudes y comportamientos adecuados, sentirás felicidad en tu vida.

Para verificar que se trata de un estado puramente interior haz la siguiente práctica: durante un par de días intenta recordar momentos felices que hayas tenido y anota brevemente en una hoja unas palabras que te recuerden esa situación. Cuando tengas unos diez eventos en los que hayas sido feliz, lee la lista, recuérdalos e imagínalos en tu mente, uno por uno. A los pocos segundos te sentirás muy feliz.

No podrás tener felicidad en tu vida si la haces depender de factores externos. No depende de si tienes más o menos objetos, más o menos dinero. Ni tampoco si te aman o no. Quién busca la felicidad comprando cosas, no la obtendrá y siempre sentirá que no tiene lo suficiente. ¿Por qué sucede esto? Porque, repito, la felicidad es un estado interior, es una vivencia íntima.

Algunas pautas para tener un comportamiento que provoque felicidad:

Busca las virtudes. Con cada persona que te encuentres, busca lo positivo en ella. Todos tienen cualidades y defectos, desde tu punto de vista. Elige concentrarte en sus cualidades y virtudes. Comunícate con esa parte.

Agradece. Todas las personas te enseñan algo. Aún cuando tengas momentos desagradables o situaciones problemáticas, reflexiona qué puedes aprender de ello y agradece esa oportunidad. Si alguien te ha obsequiado con algo, una sonrisas, una palabra de estímulo, una experiencia, su tiempo..., manifiesta tu gratitud.

Cuenta tus bendiciones. A todos nos falta conseguir muchas cosas, pero ya tenemos algunas. Quizás tengas una casa donde vivir, comida, familia. Quizás puedas ver u oír. Tenemos un universo para contemplar y admirar, tenemos miles de personas a quienes amar. Seguramente tienes algunos logros en tu vida. Ocupa más tu mente en esas bendiciones que en lo que te pueda faltar. Cada día es una oportunidad para ir hacia tus objetivos y tener más de lo que quieres. Si en tu presente cuentas tus bendiciones, serás más feliz y tendrás un mejor futuro. Así tus metas se cumplirán más fácilmente.

Actúa como si fueras feliz. Hay una relación entre tu cuerpo, tus emociones y tu actitud mental. Si te comportas como si fueras feliz, hablando como si lo fueras, sonriendo, camina como una persona feliz, habla como sí, etc.. Conseguirás de este modo llegar a sentirlo. Y al sentirlo, comenzarás a apreciar las cosas lindas de la vida. Se va transformado en una nueva actitud.

Identifica los obstáculos. Piensa en las situaciones que te hacen infeliz. Descubre qué actitud tuya debe cambiar para que no te afecte de esa manera. No pienses en eliminar o cambiar algo externo para ser feliz. Recuerda que la felicidad es un estado interior. Revisa tus comportamientos para cambiarlos de manera adecuada.
Entrevista a los felices. Si encuentras personas que te parecen muy felices, entrevístalas para que te relaten cómo logran su felicidad y por qué se sienten así. Es muy probable que obtengas más ideas para ser tú feliz también.

Toma el mando. Cada mañana decide que tú comandarás tu vida. Decide que serás feliz. Mírate al espejo con tu mejor sonrisa y di:

"Hoy seré inmensamente feliz".

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