Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

Desiderata



Camina plácidamente entre el ruido y el bullicio, y observa la paz que puede haber en el silencio.
Hasta el punto en que te sea posible, procura estar en buena armonía con todos.
Expón tu parecer en forma reposada y clara, y escucha a los demás que,aunque sean lerdos e ignorantes, ellos también tienen algo que decirte.

Evita las personas ruidosas y agresivas que constituyen una vejación para el espíritu.
Si te comparas con otros, puedes volverte petulante o amargado porque siempre hay alguien que es inferior o superior.
Interésate siempre por lo que haces, por muy humilde que sea tu tarea porque es algo que siempre perdurará, aunque las circunstancias cambien.

Sé precavido en tus negocios porque el mundo esta lleno de astucia. Pero, que la precaución no te impida ver donde está la virtud, pues hay muchas personas que luchan en pro de elevados ideales y toda vida está llena de heroísmo.
Sé sincero, en especial no finjas afecto ni seas cínico en relación con el amor, porque a fin de cuentas, la aridez y el desencanto son tan perennes como la hierba.

Toma resignadamente el consejo de los años, renunciando gallardamente a las cosas de la juventud, y no te preocupes por temores imaginarios, pues muchos de ellos son producto de la fatiga y de la soledad.
Por encima de toda disciplina edificante, sé benévolo contigo mismo.

Tú eres un ente del universo, no inferior a los árboles y los planetas.
Tienes derecho a estar aquí. Y lo entiendas o no, el universo se desarrolla como debe hacerlo.
Por lo tanto, procura estar en paz con Dios, cualquiera sea la forma en que le concibes.

Y cualquiera que sean tus obras y tus aspiraciones, en la ruidosa confusión de la vida, procura estar en paz contigo mismo, porque con todo el desequilibrio, con toda la maldad,es, sin embargo, un hermoso mundo.

Esfuérzate por ser feliz.




Es tan sencillo dejarse atrapar por la velocidad de los días y perder de vista lo que nos hace felices, concentrarse en las labores diarias a veces nos aparta del sentido de nuestra existencia. Espero que la lectura de este poema te ayude a reflexionar en torno a tus propios objetivos, a tu manera de ver la vida, a tu manera de relacionarte con los demás.

En los tiempos que vivimos, ser parte del grupo que tolera, que crece, que supera sus mezquindades y busca la felicidad sin dañar a nadie, puede ser de mucha utilidad para la comunidad que nos acoge.

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Pensamientos y reflexiones,

Para reflexionar


Piensa en los que no tienen qué comer cuando rechaces tu comida