Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

FRACCIONES DE UNA CARTA


Duele amar a alguien y no ser correspondidos, pero lo que es más doloroso es amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sien­tes. Tal ves Dios quiere que no­sotros conozcamos a unas cuan­tas personas equivocadas antes de conocer a la persona correc­ta, para que al fin cuando la co­nozcamos, sepamos ser agrade­cidos por ese maravilloso rega­lo.

Una de las cosas más tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo, sólo para darte cuenta que al final no era para ti y 1@ tienes que dejar ir.

El mejor tipo de amigo es aquel con quien te puedes sen­tar en el patio y columpiarte con él, sin decir una palabra, y des­pués irte sintiendo como si hu­biera sido la mejor conversación que jamás tuviste.

Cuando la puerta de la felici­dad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces mira­mos tanto tiempo a aquella puer­ta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto frente a noso­tros.

Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.

Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro de que te amarán de regreso, pero no esperes que te amen de regreso; sólo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece, sé feliz porque creció en el tuyo.

Hay cosas que te encantaría oír que nunca escucharás de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sord@ para no oírlas de aquel que las dice desde su corazón.

Nunca digas adiós si todavía quieres tratar. Nunca te des por vencida® si sientes que puedes seguir luchando. Nunca le digas a una persona que ya no 1@ amas si no puedes dejarl® ir.

El amor llega a aquél que espera, aunque 1@ hayan decep­cionado. A aquél que aun cree, aunque haya sido traicionado. A aquél que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado. A aquél que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.

El principio del amor es de­jar que aquellos que conocemos sean ellos mismos y no tratarlos de voltear con nuestra propia imagen, porque entonces sólo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos.

Toma sólo un día para ena­morarse, pero toma toda una vi­da olvidar a alguien. No te fijes en la pinta, te puede decepcio­nar.

No vayas por el exterior, éste te puede engañar. No vayas por las riquezas, porque aún eso se pierde. Espero que encuentres a alguien que te haga sonreír, porque toma tan sólo una sonri­sa para hacer que un día oscuro brille.

Hay momentos en los que ex­trañas a una persona tanto que quieres sacarlo de tus sueños y abrasarlo con todas tus fuerzas. Espero que sueñes con ese al­guien especial. Sueña lo que quieras soñar. Ve a donde quie­ras ir. Sé lo que quieras ser. Por que tienes tan sólo una vida y una oportunidad para hacer todo lo que debes hacer.

Espero que tengas: Suficien­te felicidad para hacerte dulce. Suficientes pruebas para hacer­te fuerte. Suficiente dolor para mantenerte human@. Suficien­te esperanza para ser feliz y su­ficiente dinero para hacer a otros felices.

Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo; sólo sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino.

La felicidad espera por aque­llos que lloran, aquellos que han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan. Por­que sólo ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas.

El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y muere con una lágrima.

La brillantez del futuro siem­pre será basada en un pasado olvidado. No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir tus fra­casos pasados y los dolores de tu corazón.

Ponte siempre en los zapatos del otro y si sientes que te due­le, probablemente también le duele a la otra persona.

Cuando naciste, tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive tu vida de tal forma, que cuando mueras, tu sonrías y todos alre­dedor lloren.

¡Disfruta y valora la vida que tienes!

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