Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

Un cuento para pensar

EN UNA CIUDAD SE QUISO HONRAR LA MÚSICA
En una ciudad muy culta se quiso honrar la música y por lo tanto se presentaron grandes exponentes y para hacerlo más interesante, se personificó la música y se caracterizaba las notas. Y cada quien tenía algo que decir y por supuesto, el primero fue el Do de pecho , después se presentaron el blanco y el negro, luego vino la fusa, semi fusa, y la corchea, las claves, las llaves.

El pentagrama de manera aparatosa hizo una coreografía, vinieron canciones, instrumentos musicales. Cada quien recibió una ovación.

No había como decir quien era mejor pues había diferentes géneros, desde los clásicos hasta los más modernos.


Sin embargo, había en el grupo de los organizadores, un músico muy sabio y dijo:


- Señores, todos Ustedes hacen una labor extraordinaria pero hay uno de ustedes que se destaca . No quiero decir que es superior. Pero tengo que decir que sí él no existiese, nosotros tampoco pudiéramos existir.


.- Pero, ¿ quién es éste ? - se preguntaba el ritmo, la armonía y la melodía.


Las notas dijeron:


- Ésta es una burla


Los instrumentos, casi una revolución . Qué decir del escándalo que hizo la trompeta.


El piano dijo:


- Este es un concurso arreglado


Pero aquel Sabio volvió a tomar la palabra y dijo:


- Señores, un poco de paciencia. Todos aquí sabemos que Ustedes son muy temperamentales por lo tanto ya sabía que con lo que iba a decir, iba a causar alboroto, pero me he permitido traer a nuestro principal invitado y ganador, así como lo escuchan.


Esto fue como echar fuego al fuego, la música, los músicos, los instrumentos parecían carbones encendidos.


Entonces, aquel hombre Sabio dijo:


- Esperen un momento, cuando abra la cortina les voy a presentar a mi primo, el ganador.


Para qué dijo esto , pues se formó lo que parecía una reunión de grupos políticos diferentes, parecía una mezcla de fanáticos, había unos muy apropiados pero otros desenfrenados como los nuevos ritmos.


Entonces, el Sabio les dijo:


- Ustedes Señores, van a juzgar por sí mismos.


Entonces, el Sabío abrió la cortina, luces en el escenario, en el centro del escenario había una silla en la cual se encontraba sentado un anciano de cabellos largos con una mirada dulce, transparente e inocente, que transmitía un inmenso Amor y Ternura.


Y luego, el Sabio replicó:


- Señores, aquí está el que les decía.


El público le observó por un largo rato y no faltó una voz que dijo:


- Díganos , ¿quién es Usted ? y sí en verdad es todo lo que dicen.


Y ¡ ay ! se levantaron otras voces que decían:


- ¿ Cómo puede ser éste mejor que los demás ?


Y se levantó un rumor como mar embravecido porque todo el mundo hablaba y a la vez, sin embargo el anciano no se inmutó, no se dejó afectar, por el contrario, sonreía con mucha dulzura.


Y el público vociferaba:


- Dínos , ¿ quién eres ?


Y el Sabio que había hecho la presentación, dijo:


- Señores, el personaje que les he presentado lleva en él todo lo que a Ustedes les falta.


Para que dijo esto, pues se originó más alboroto en el público. Pero el Sabio continuó:


- Señores, por favor cálmense.


Y se escuchó una voz que dijo:


- Que hable el anciano y nos diga de una vez. ¿Quién es ?


Más él que hizo la presentación dijo:


- Señores, él es aquel que hace que ustedes sean lo que son. Él no tiene que decir ninguna palabra porque su obra es el silencio y sin el silencio no hay música.


Y aquel anciano, sin decir ni una palabra se llevó la máxima ovación. Fue declarado por decisión unánime, el ganador.


Autor: Oscar Basurto Carbonell

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