Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

EL HOMBRE Y LA MUJER


El hombre es la más elevada de las criaturas;
la mujer es el más sublime de los ideales.
Dios hizo para el hombre un trono, para la mujer un altar.
El trono exalta, el altar santifica.
El hombre es el cerebro, la mujer el corazón,
El cerebro fabrica la luz, el corazón produce el amor.
La luz fecunda, el amor resucita.
El hombre es fuerte por la razón,
la mujer invencible por las lágrimas.
La razón convence, las lágrimas conmueven.
El hombre es capaz de todos los heroísmos;
la mujer de todos los martirios.
El heroísmo ennoblece, el martirio sublima.
El hombre tiene la supremacía,
La mujer la preferencia.
La supremacía significa la fuerza,
la preferencia representa el derecho.
El hombre es un genio, la mujer es un ángel.
El genio es inconmensurable, el ángel indefinible.
La aspiración del hombre es la suprema gloria,
la aspiración de la mujer es la virtud extrema.
La gloria hace todo lo grande, la virtud hace todo lo divino.
El hombre es un código, la mujer un evangelio.
El código corrige, el evangelio perfecciona.
El hombre piensa, la mujer sueña.
Pensar es tener en el cráneo una larva,
soñar es tener en la frente una aureola.
El hombre es un océano, la mujer es un lago.
El océano tiene la perla que adorna,
el lago la poesía que deslumbra.
El hombre es el águila que vuela,
la mujer es el ruiseñor que canta.
Volar es dominar el espacio, cantar es conquistar el alma.
El hombre es un templo, la mujer es el sagrario.
Ante el templo nos descubrimos,
ante el sagrario nos arrodillamos.
En fin:
El hombre está colocado donde termina la tierra;
la mujer donde comienza el cielo.

V.Hugo

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Para reflexionar


Piensa en los que no tienen qué comer cuando rechaces tu comida