Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

Los adultos son todopoderosos

Durante la niñez estamos más indefensos en cuanto a los mensajes que recibimos del exterior. Debido a que la consciencia reflexiva y discriminatoria todavía no se forma, tendemos a aceptar como verdadero todo lo que se nos dice.

Además, pronto aprendemos que los adultos son “todopoderosos”. Lo que ellos dicen, sucede. Más vale estar bien con ellos, pues dependemos de su voluntad y disposición para recibir comida, abrigo y cariño.

De modo que si un adulto nos repite constantemente una afirmación de lo que cree que somos, así lo creeremos. Este mensaje será registrado por nuestro subconsciente, sin análisis ni discriminación.

El fondo de la mente no distingue lo real de lo imaginario. Si se nos ha dicho muchas veces que somos inteligentes, entonces lo creemos. Y al creerlo, nuestro subconsciente acepta la idea. Y al aceptarla, efectivamente comenzamos a comportarnos de modo más inteligente.

Igualmente si se nos dice que somos inútiles e incapacitados, también lo creeremos y lo seremos realmente, aún cuando no hayamos nacido de esa manera.
Hay mensajes que en la niñez pudieron ser apropiados, pero que en la edad adulta pasan a ser un obstáculo. Mi esposa tiene mucho miedo a la electricidad y se pone nerviosa simplemente al conectar o desconectar un aparato de la red de energía. Ayer precisamente recordaba la causa de ello. Cuando niña acostumbraba ir a jugar donde un tío que la quería mucho. El trabajaba en un taller eléctrico y le repetía constantemente que la electricidad era peligrosa.

Esos mensajes sirvieron para protegerla. Pero ahora, cuando adulta, este programa de su fondo mental actúa constantemente y a pesar que ahora sabe los cuidados que hay que tener, es más fuerte que su voluntad. Ahora que recordó de donde proviene, seguramente comenzará a superarlo.

Pero no basta con ello.

 Así también un mensaje de que “la coquetería es inherente a las chicas fáciles” pudo quizás ser apropiado para proteger a una niña, pero en los años futuros será una seria limitación para establecer sanas relaciones con el sexo opuesto.

Hay pues que tener mucho cuidado con los mensajes que se transmiten a los niños. Y conviene mucho identificar qué mensajes te han incorporado a ti para darte cuenta de la verdadera razón de ciertos comportamientos y limitaciones. No se nace con ellos, ¡se adquieren!

S. Valdivia

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