Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

Libera tu ira sin dañar

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Gritar, golpear o mandar malos pensamientos pueden sentirse como un buen
desahogo para el coraje, pero existe sólo una forma positiva de hacerlo sin
perjudicar ni a los demás ni a nosotros mismos

Casi todas las personas en
algún momento de nuestra vida hemos sentido molestia por algún hecho, pero al
mismo tiempo no queremos manifestar emociones negativas, entonces, ¿cuál es la
mejor forma de desahogarnos sin causar daños?

Primero debemos recordar
algo básico, pero muy importante, todo es energía y la energía tiene una forma,
así que cualquier palabra, pensamiento o hecho tomará a su vez una
forma.

Por ejemplo, cuando le decimos a alguien \”te quiero mucho\”,
inmediatamente estamos soltando una energía positiva, de amor, que va hasta
donde están depositadas las demás cosas de amor y toma una forma hermosa que
ayuda a este planeta.

Pero lo mismo ocurrirá cundo mandemos una energía
que no sea tan buena o positiva.

Esto es porque todos nuestros actos y
pensamientos tienen definiciones energéticas que de alguna manera nos ayudarán o
perjudicarán en nuestra vida.

Cuando una emoción negativa nos llega y
quiere dominarnos es porque hemos olvidado escuchar a nuestro corazón, porque
ningún sentimiento es negativo y nunca de corazón sentiremos golpear a
alguien.

Si tenemos coraje contra alguna persona no es algo que venga de
parte de nuestro ser interno, sino que viene de nuestra personalidad consciente.

Nosotros dormidos, en nuestra esencia astral no tenemos resentimientos
contra nadie porque somos seres puros que venimos de Dios y Dios no siente
coraje por nada. El que guarda todo es nuestra forma física, la mente.

El
alivio de sacarlo

De esto podemos pensar que entonces debemos tener mucho
cuidado con no sólo no decir cosas negativas, sino también con no sentirlas.

Aunque la verdad es que es peor aún cuando tratamos de guardarlo, porque
es una energía baja, que se reflejará en nuestra energía como una
larva.

Es mejor sacar lo que sintamos de una forma calmada y tratando de
controlar en todo momento lo que decimos o hacemos, pero pidiendo en todo
momento la ayuda a los cuatro elementos.

Les debemos decir que queremos
hablar con alguien y ellos nos van a guiar a expresarnos sin sacar nada en
contra de quienes sentimos que son culpables de nuestro coraje.

Pero lo
mejor es tratar que nuestros pensamientos negativos vayan decreciendo cada día,
que sean más nuestras manifestaciones de amor, de cariño y de respeto hacia los
demás.

Contrarrestando la negatividad

Cuando sintamos un gran
coraje y pensemos que no lo podemos evitar, debemos de tratar al menos de no
manifestar lo enojados que estamos.

Pero si no nos aguantamos lo
suficiente y ya dijimos o hicimos algo negativo, entonces lo mejor es hablar con
nuestro ángel, con nuestro Maestro y con Dios y pedirle perdón o lo que sintamos
por la energía tan pesada que sacamos.

Además, debemos contrarrestar la
energía negativa con algo que iguale lo que hicimos.

Por ejemplo,
pidiendo perdón a quien hicimos daño. Si no se puede con la misma persona,
entonces sacar algo bueno de dentro de nosotros y ofrecerlo diciendo algo
como:

\”Esto que estoy haciendo lo hago de corazón y con todo mi amor
para que contrarreste lo malo que hice\”.

Inmediatamente estarás
programando esas palabras para que sigan a esa mala energía y la borren o la
transformen en algo positivo.

Algo más que se puede hacer cuando se
sienta que el coraje nos va ganando, es sentir todo lo malo que está pasando en
este mundo y tomar consciencia de que con un enojo le vamos a añadir algo
más.

¿Golpe a golpe?

Hay algunas personas que sienten que pueden
liberar su enojo golpeando algo, como una almohada y que así se desahogan sin
dañar a nadie, pero no es así.

Cualquier cosa que saquemos de ira o
coraje afecta porque esa energía no la podemos controlar y se va.

Entonces ocurre lo que comentamos al principio, que ese coraje que
sacamos en forma de golpe se convierte en una creación nuestra que se acumulará
junto con todas las energías negativas que otros hayan generado.

El gran
método

La mejor forma de calmarnos cuando traemos dentro un coraje o
frustración es sacarlo con los cuatro elementos:

Primero, tomas uno de
los cuatro elementos, el que sientas o tengas a la mano, por ejemplo, el agua.

Abres la llave y metes las manos, empiezas a sentir su energía y a
hablarle a esos seres diciéndoles lo que sientas, por ejemplo: \”Siento esta
emoción, quiero que me ayuden a sacar toda esa energía para no hacer daño a
nadie…\”.

En ese momento los elementales del agua actúan en todo
nuestro cuerpo, entran y empiezan a transformar eso negativo en algo positivo.
Lo mismo pasará si usamos los otros elementos, el fuego, la tierra o el
aire.

Al tener y usar la energía de los cuatro elementos durante un rato,
lo primero que sucede es que nuestra energía se tranquiliza, ya que cuando
estamos enojados está temblando y hasta lo podemos notar en nuestro cuerpo
físico.

Una vez que nos equilibran la energía, van calmando nuestro
cuerpo físico y a la mente.

Este proceso toma un rato, pero es muy bonito
porque es una forma de sacar cualquier emoción negativa que tengamos sin
contaminar el ambiente.

Grabado en el corazón

Desde que nacemos,
todos ya traemos esta valiosa información en nuestro ser, por ejemplo cuando nos
sentimos mal por algo vamos a lavarnos la cara o a bañarnos porque
experimentamos esa necesidad de acercarnos a los cuatro elementos para que nos
ayuden a asimilar lo que nos pasa y de limpiar lo que estamos
padeciendo.

Nuestro corazón es quien nos dice que lo
hagamos.

Incluso si queremos usar esta técnica con algún niño que esté
haciendo berrinche es muy válido. Se le puede meter a bañar, pero antes se le
debe decir que lo pondrán en el agua para que se sienta mejor, así se preparará
desde su ser interno.

También con el aire lo hacemos sin darnos cuenta,
pero podemos aprovecharlo. Por ejemplo, cuando respiramos debemos de pedir
inmediatamente a Dios que nos dé por ese medio la energía que libere nuestra ira
al momento de sacar el aire.


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