Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

Escuchando en el Silencio

Estoy aprendiendo
a escuchar en el silencio...
Miro a mi alrededor
y me rodea una inmensa paz.

Puedo sentir hasta el sonido del viento,
y de forma muy especial,
unas pequeñas gotas que caen al suelo,
y que hacen eco al murmurar de las plantas...

En el silencio he descubierto
que es mejor escuchar que hablar;
que es mejor comprender que opinar;
que es mejor dar que recibir.

Es en la quietud de nuestras almas,
que encontramos los dones más maravillosos
que se nos han dado como un regalo de la vida.

Es en el silencio de nuestras mentes,
que nuestros pensamientos se lanzan sin temor
a explorar cosas que nunca antes
fueron capaces de captar.

Se trata de mirar,
“observando con detenimiento”,
todo aquello que nos rodea
y que por las complicadas tareas
que nos toca vivir cada día,
no percibimos su esencia.

Es en este gran manantial
de amor que llamamos “Vida”
que fortalecemos nuestros espíritus,
y los hacemos libres de ataduras
en la medida en que pasamos
por las duras pruebas que se nos presentan.

Es en éste “ir y venir”,
buscando “no sabemos qué”,
lo que se nos hace imprescindible encontrar.

Es en la sencillez, que conocemos
la verdad y el camino;
es en la humildad de sabernos nada,
lo que nos lleva a dar todo lo que pensamos
que no somos capaces de lograr,
y que otros pueden ver en nosotros.

Es en la razón ilógica de nuestra existencia,
que nos percatamos que, nuestros sentidos
se fortalecen cuando los utilizamos como debe ser.

Es escuchando en la elocuencia del silencio,
cuando verdaderamente conocemos
los latidos de nuestro corazón...

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