Aunque sientas el cansancio; aunque el triunfo te abandone; aunque un error te lastime; aunque un negocio se quiebre; aunque una traición te hiera; aunque una ilusión se apague; aunque el dolor queme los ojos; aunque ignoren tus esfuerzos; aunque la ingratitud sea la paga; aunque la incomprensión corte tu risa; aunque todo parezca nada; ¡VUELVE A EMPEZAR!

Expande tus límites

¿Te ha pasado que al enfrentarte a una nueva tarea, o a un proyecto que visualizas como “complicado” o a un nuevo reto, tiendes a desalentarte y a desistir demasiado pronto? Si así te ha sucedido, posiblemente estás experimentando el “Síndrome de la autolimitación”. Se conoce así porque es, justamente, un fenómeno que ocurre en tu mente, dependiendo de tu propia percepción, y que pone a prueba todo lo que tu crees de ti mismo.

Muchas personas pierden la batalla sin antes haberla peleado: se dan por vencidos demasiado pronto. Es su mente la que le pone los límites. Es su propia autopercepción, su propia autoimagen lo que se convierte en las barreras –a veces infranqueables—que le drenan de su creatividad y su ímpetu.

Cuando presientas que ese síndrome estás a punto de alcanzarlo, piensa que tú posees un “banco de neuronas” formidable. Y ello lo podrás comprobar ante una crisis, una emergencia o una imperante necesidad. Si realmente lo necesitas, tu mente te proveerá los recursos para lograrlo.

Así que, expande tus límites. No permitas que la programación negativa de que hemos sido objeto por parte del entorno bloquee tu creatividad y tu rendimiento.

Inténtalo. Inténtalo con perseverancia y con decisión. No te autoboicotees. Te aseguro que te sorprenderás de los resultados. Recuerda: “nunca sabrás de lo que eres capaz de lograr, sino hasta que lo intentes”.

Autor desconocido.

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